Caballitos de Totora

En las playas de la costa norte de Perú, como en la Playa de Huanchaco en el Departamento de La Libertad; con frecuencia se observan cotidianas escenas de faena de los pescadores artesanales sobre unas pequeñas y rústicas embarcaciones, en posición de rodillas o con las piernas hacia delante, que luego de la jornada recogen sus aparejos (redes, anzuelos, nazas, entre otros) y las especies marinas de pesca; luego la embarcación los trasladan sobre el hombro y las colocan en hileras sobre la arena con las proas mirando al cielo.

13 June, 2014

En las playas de la costa norte de Perú, como en la Playa de Huanchaco en el Departamento de La Libertad; con frecuencia se observan cotidianas escenas de faena de los pescadores artesanales sobre unas pequeñas y rústicas embarcaciones, en posición de rodillas o con las piernas hacia delante, que luego de la jornada recogen sus aparejos (redes, anzuelos, nazas, entre otros) y las especies marinas de pesca; luego la embarcación los trasladan sobre el hombro y las colocan en hileras sobre la arena con las proas mirando al cielo. Esta ancestral embarcación marina, que data desde la época pre-inca (3 a 5 mil años), es denominada “caballito de totora” y en lengua muchik se la conoció con el nombre de “tup”, y es uno de los símbolos de identidad de la costa norte del Perú. Al parecer el nombre es debido a la peculiar manera con la que los tripulantes se montan sobre estas pequeñas embarcaciones, que los españoles los denominaron caballitos.

Relatos antiguos refieren que los grandes monarcas Naylamp y Takaynamo, fundadores míticos de importantes culturas, llegaron a tierras norteñas navegando en sendos caballitos de totora. La iconografía y la cultura material Pocos lugares en el mundo pueden jactarse de mantener viva una tradición través de la historia. Los moches utilizaron el Caballito de Totora desde hace más de 1000 años, estos aparecen retratados en piezas cerámicas en escenas de tipo ritual.

Al noreste del balneario, los hombres de mar cultivan sus Wachaques o totorales en pozas artificiales en un área de 47 hectáreas; allí es donde cosechan la totora, la que unida con cordeles fuertes y delgados servirá para construir sus embarcaciones llamadas caballos de totora por la posición arrodillada del pescador, quien parece cabalgar sobre las olas, estas miden de 3 a 4 metros teniendo forma alargada en la proa, siendo el remo una canaleta de caña de Guayaquil.

El caballito de Totora fue declarado como Patrimonio Cultural de la Nación mediante Resolución Directoral Nacional N° 648/INC del Instituto Nacional de Cultura, de fecha 27 de agosto de 2003.

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